La losa radiante eléctrica

Uno de los puntos más importantes a la hora de diseñar el UNO fué la elección del sistema de calefacción.  El gas natural tan común (y relativamente económico) no era una opción válida: primero ningún gasista matrículado en su sano juicio firmaría una instalación de gas natural en un espacio confinado como un contendedor, segundo una instalación de gas “ataría” el contenedor al lugar de instalación, algo totalmente contrario a la filosofía de que nuestro espacio habitacional debería poder trasladarse.

Así que decidimos optar por una losa radiante eléctrica, que además nos brindaba varias ventajas: 1) parte de su consumo podríamos generarlo con paneles solares o generadores eólicos, 2) es facilmente controlable con termostatos mecánicos o cualquier sistema de micro controladores que maneje un termostato y un relé, lo que nos daría múltiples posibilidad de hacer el control de temperatura en forma eficiente y también de forma remota.

Después de una breve investigación de mercado nos decidimos por la solución de Termosuelo , ya que fueron quienes mejor nos asesoraron sobre las cuestiones de instalación que queríamos hacer nosotros mismos.  El resto de los proveedores fueron mas reticentes a brindar información y además querían vender el producto con la instalación incluída.  Pero como nuestra idea no era hacer una instalación convencional, fué Termosuelo la opción elegida.  El costo del sistema con todos sus materiales para un contenedor completo rondó en ese momento (fin de 2014) los USD 500.

Diagrama de instalación de losa radiante eléctrica
Diagrama de instalación de losa radiante eléctrica

Comienza la aventura

En el año 2013 tuve la oportunidad de comprar a muy buen precio tres contenedores high cube de 40 pies, los mas grandes, que tiene 2,90 mts. de altura por afuera.

Esto no fué casualidad, ya rondaba en mi cabeeza la idea de hacer espacios habitacionales con contenedores, y esta fué la oportunidad perfecta para poder comenzar.

Así fué que con mi padre compramos 3 contenedores, de los cuales uno estaba en muy mal estado, pero no importó demasiado ya que el precio por el ote completo era muy bueno.  La condición de compra era que teníamos que retirarlos del lugar de compra en una semana, con lo cual nos pusimos en campaña para conseguir un flete económico, tarea más que difícil ya que estas moles miden 12 mts. de largo por 2.90 de alto y pesan vacíos 3.800 kilos.

Para subirlos y bajarlos del camión hace falta una grúa, y para transportarlo hace falta un semi playo, ya que son muy altos y con camiones comunes se corre el riesgo de que queden trabados en carteles o puentes que pasan por arriba de las rutas.

Los contenedores los compramos en Moreno (pcia.de Bs.As.) y yo vivo en San Martín de los Andes, es decir a unos 1.600 kms.  En ese momento no tenía dinero para transportarlos hasta mi casa, ya que el costo del flete era 3 veces lo que había pagado por los contenedores.

Fué así que decidimos llevarlos a una campo de mi familia en las afueras de la ciudad de Necochea, a unos 500 kms., que era el lugar que podía pagar.

Los containers como llegaron a Necochea
Los containers como llegaron a Necochea

Ahí estuvieron parados un tiempo hasta que pude coordinar un flete económico.  La solución fué arreglar con una empresa de transporte para que los traiga llenos de mercadería y envíos de sus clientes.  Al llegar a destino todas las mercaderías se entregaban y una vez vacío me lo dejaban en mi terreno, terreno que además NO tenía, con lo cual debí alquilar un espacio para poder tenerlos.

Los contenedores en el campo de Necochea
Los contenedores en el campo de Necochea

En principio conseguí lugar amplio a 10 cuadras de casa que me permitiera que grúa y camión maniobraran libremente para la descarga, y así fué que llegó el primero de los contenedores, el rojo (era el gris originalmente marcado con la inscripción “1”, se transformó en rojo después de haberlo pintado para cambiarle un poco la cara), al que para esta historia vamos a bautizar como UNO (el primero, el único, jaja).

Después de casi un año, 1.879 kms., varias grúas y algunos camiones el primer contenedor llegaba a casa.